Archivos para 30 mayo 2010

Post relleno (más quejas)

No se si seré yo que no me adecúo a la sociedad civilizada -en realidad si se, soy una especie de tarzán- o la gente -sin distinción social, de género, de preferencias sexuales y cualquier otro tipo- está cada vez más careta, en el sentido de intolerante a las diferencias culturales y las diferencias entre individuos que somos.

Ya de por sí es complicado moverse en una ciudad llena de gente apurada. Todos corriendo, aunque muchos ni siquiera conocen su destino cierto. Uno va relajado con sus auriculares practicando sus solos de air guitar – ojo, predica con el ejemplo y hace uso del manual para el peatón– y no llega a hacer media cuadra cuando se le escapa un       ” agita la flaca agita la gorda” que enfurece -a notar por los ojos rojos like Emily Rose- a las señoras y solterones de 40 años. ¿Táaaaanto molesta que una persona cante en la calle? O será que molesta mi aparente falta de apuro y desesperación, siendo quien les habla amplio conocedor de leyes como la señora de adelante es impenetrable -con todo respeto-  o mi semáforo se acaba de poner en rojo  y aunque corra llegaré a la esquina y seguirá en colorado, pues no tengo el poder de adelantar el tiempo.

El hecho es que lo que para mí es normal -señores, Dante Spinetta hizo un disco muy pegadizo y vale la pena cantar los temas- a los demás les parece la peor aberración después del nacimiento artístico de Zulma Lobato. Entonces me pregunto, sin pretender alzarme como el himno a la alegría viviente, obbbvio. ¿Cuándo nos convertimos en autómatas que no pueden siquiera mostrar algo y reprochan toda clase de movimiento que exceda lo estrictamente necesario?

Sobre otra investigación boluda (y más riesgos al enamorarse)

Cuando ya estaba comenzando a vivir como en una película de Disney y bambis, gatos,  perros vagabundos y leones me acompañaban en la búsqueda de mi princesa, esa que esperaba desolada en su castillo a alguien que la rescate de su malvada madrastra y hermanas solteronas el gran diario argentino saca de la galera otra de sus notas sobrelanadamisma.

Dos estudios dicen que el amor sería peligroso y está destinado al fracaso reza la nota, y aunque me guste decir que lo sospechaba -lo primero porque la semana pasada presentaron un informe apoyando la teoría y lo segundo por positivismo empírico- debo reconocer que guardaba una pequeña esperanza.

¿Cómo debe una persona reaccionar ante esto? No se ustedes, pero a mi no me interesa la justificación termodinámica de por qué el amor eterno estaría destinado a fracasar, por más que salga de un profesor de Análisis Económico de la Universidad de Madrid. A mí déjenme haciendo las cosas estilo old school, enamorándome de cuanta chica veo en el subte, aún conociendo la platonicitud ¿? de ese amor.

La sola idea de una investigación matemática sobre las probabilidades de fracaso de un sentimiento basándose en leyes de termodinámica me lleva a la imagen de Sheldon Cooper con calculadora en mano gritando Bazzinga!

Instrucciones para pasar un número de teléfono

Supongamos que nos encontramos con un compañero de la facultad, amigo llegado desde el interior de la provincia con quien habíamos perdido contacto. Después del saludo cordial, la charla sobre la actualidad laboral, la pareja, y alguna que otra boludez – depende del tiempo del que ambos dispongan para detenerse en la calle- viene el momento inevitable, la promesa de una reunión con tooooodos los compañeros.

Ambos se encuentran en un dilema, saben muy bien que esa reunión nunca de los jamases ¿? se concretará, pero para no quedar como un ortiba esperan a que el otro lo diga primero. Solución: ambos saben como termina la cosa y se hacen los boludos.

Entonces llega el momento de establecer un futuro contacto, pasándose los teléfonos celulares, y ahí está el problema. El agrupamiento de números es esencial en el arte de pasar un teléfono. Llegar a un acuerdo en la manera de hacerlo puede llevar al distanciamiento de esas persona que dos minutos atrás se abrazaban.

15- 45 123 23 8 dice uno

15 4 512 32 38 ? pregunta desconcertado su -por el momento- amigo.

nono!   15- 45 123 23 8

A partir de ahí la tensión comienza a sentirse, y la reunión que ninguno de los dos había desestimado para no quedar mal ya ha quedado completamente olvidada.

Con el fin de no perder relaciones por malentendidos en el agendado de números telefónicos, hay 2 soluciones:

1) Ponerse de acuerdo, siguiendo normas establecidas. Primero el 15, seguido un número solo (3,4,5 según  zona y operadora). Acto seguido los próximos 3 números y luego los siguientes separados de a 2.

O más facil

2) Tomar el teléfono de nuestro amigo y llamarnos a nuestro propio movil. Así, partiendo de la base que cada uno conoce su número, cada uno tendrá un número hasta entonces desconocido en sus llamadas recientes. Luego marcamos ese número y le ponemos el nombre que queremos (boludo que me encontré en la calle; Juancito escuela; Josecito Gonzalez, alguno que nos haga recordar de quién se trata)

Sobre investigaciones sin sentido

Un nuevo y esclarecedor estudio de la universidad de Conecticcut Valencia afirma que las mujeres lindas son perjudiciales para la salud de los hombres. Delirante como pocos estudios serios leidos por mi persona que no entiende un joraca de ciencia, cortisol u hormonas, me pregunto:

-¿Inventaron un lindometro, bellezometro o algo así? veamos, lo que a mí me parece atractivo puede ser horrible para otra persona y viceversa. Se me viene el ejemplo de Helen Hunt, nombrada en algún momento como una de las mujeres más lindas del mundo -muy noventoso, I know- y a mí no se me viene a la cabeza mina más insulsa. La belleza es totalmente cultural y subjetiva, señores científicos.

“(…)El estudio fue realizado después de medir los niveles de cortisol de 84 hombres mientras intentaban resolver un sudoku.

Los científicos descubrieron que si la mujer que se encontraba con el hombre en la habitación era atractiva, los niveles de cortisol en sangre del sujeto de estudio aumentaban considerablemente hasta que ésta salía de la sala, cuando recuperaban los valores iniciales.(…)”

-Ya a priori la resolución de un sudoku no tiene ningún aspecto interesante o estresante, por lo tanto la sola presencia de Gladys Florimonti serviría como disparador de Cortisona.

Los autores del estudio, publicado en el diario Telegraph , concluyeron entonces que los hombres, en presencia de una mujer hermosa, piensan que deben intentar conquistarla, lo que genera una situación estresante para ellos.

No sé cómo pensará esta gente, o de qué vivirá -de hacer investigaciones sin sentido y venderlas al diario La Nación, obviamente- pero tras una larga investigación basada en entrevistas a especímenes del sexo masculino, llegué a la conclusión de que el concepto de stress pocas veces se relaciona con una mujer.

Entonces el concepto de belleza es salud vendido por todas las campañas de productos para la mujer no es del todo cierto!

Oh, creo que estoy sufriendo un infarto! es por mi cotizazazarazazona elevada. Vayase señorita