Archive for the ‘ Ñoñez ’ Category

Sobre otra investigación boluda (y más riesgos al enamorarse)

Cuando ya estaba comenzando a vivir como en una película de Disney y bambis, gatos,  perros vagabundos y leones me acompañaban en la búsqueda de mi princesa, esa que esperaba desolada en su castillo a alguien que la rescate de su malvada madrastra y hermanas solteronas el gran diario argentino saca de la galera otra de sus notas sobrelanadamisma.

Dos estudios dicen que el amor sería peligroso y está destinado al fracaso reza la nota, y aunque me guste decir que lo sospechaba -lo primero porque la semana pasada presentaron un informe apoyando la teoría y lo segundo por positivismo empírico- debo reconocer que guardaba una pequeña esperanza.

¿Cómo debe una persona reaccionar ante esto? No se ustedes, pero a mi no me interesa la justificación termodinámica de por qué el amor eterno estaría destinado a fracasar, por más que salga de un profesor de Análisis Económico de la Universidad de Madrid. A mí déjenme haciendo las cosas estilo old school, enamorándome de cuanta chica veo en el subte, aún conociendo la platonicitud ¿? de ese amor.

La sola idea de una investigación matemática sobre las probabilidades de fracaso de un sentimiento basándose en leyes de termodinámica me lleva a la imagen de Sheldon Cooper con calculadora en mano gritando Bazzinga!

Instrucciones para pasar un número de teléfono

Supongamos que nos encontramos con un compañero de la facultad, amigo llegado desde el interior de la provincia con quien habíamos perdido contacto. Después del saludo cordial, la charla sobre la actualidad laboral, la pareja, y alguna que otra boludez – depende del tiempo del que ambos dispongan para detenerse en la calle- viene el momento inevitable, la promesa de una reunión con tooooodos los compañeros.

Ambos se encuentran en un dilema, saben muy bien que esa reunión nunca de los jamases ¿? se concretará, pero para no quedar como un ortiba esperan a que el otro lo diga primero. Solución: ambos saben como termina la cosa y se hacen los boludos.

Entonces llega el momento de establecer un futuro contacto, pasándose los teléfonos celulares, y ahí está el problema. El agrupamiento de números es esencial en el arte de pasar un teléfono. Llegar a un acuerdo en la manera de hacerlo puede llevar al distanciamiento de esas persona que dos minutos atrás se abrazaban.

15- 45 123 23 8 dice uno

15 4 512 32 38 ? pregunta desconcertado su -por el momento- amigo.

nono!   15- 45 123 23 8

A partir de ahí la tensión comienza a sentirse, y la reunión que ninguno de los dos había desestimado para no quedar mal ya ha quedado completamente olvidada.

Con el fin de no perder relaciones por malentendidos en el agendado de números telefónicos, hay 2 soluciones:

1) Ponerse de acuerdo, siguiendo normas establecidas. Primero el 15, seguido un número solo (3,4,5 según  zona y operadora). Acto seguido los próximos 3 números y luego los siguientes separados de a 2.

O más facil

2) Tomar el teléfono de nuestro amigo y llamarnos a nuestro propio movil. Así, partiendo de la base que cada uno conoce su número, cada uno tendrá un número hasta entonces desconocido en sus llamadas recientes. Luego marcamos ese número y le ponemos el nombre que queremos (boludo que me encontré en la calle; Juancito escuela; Josecito Gonzalez, alguno que nos haga recordar de quién se trata)

Sobre investigaciones sin sentido

Un nuevo y esclarecedor estudio de la universidad de Conecticcut Valencia afirma que las mujeres lindas son perjudiciales para la salud de los hombres. Delirante como pocos estudios serios leidos por mi persona que no entiende un joraca de ciencia, cortisol u hormonas, me pregunto:

-¿Inventaron un lindometro, bellezometro o algo así? veamos, lo que a mí me parece atractivo puede ser horrible para otra persona y viceversa. Se me viene el ejemplo de Helen Hunt, nombrada en algún momento como una de las mujeres más lindas del mundo -muy noventoso, I know- y a mí no se me viene a la cabeza mina más insulsa. La belleza es totalmente cultural y subjetiva, señores científicos.

“(…)El estudio fue realizado después de medir los niveles de cortisol de 84 hombres mientras intentaban resolver un sudoku.

Los científicos descubrieron que si la mujer que se encontraba con el hombre en la habitación era atractiva, los niveles de cortisol en sangre del sujeto de estudio aumentaban considerablemente hasta que ésta salía de la sala, cuando recuperaban los valores iniciales.(…)”

-Ya a priori la resolución de un sudoku no tiene ningún aspecto interesante o estresante, por lo tanto la sola presencia de Gladys Florimonti serviría como disparador de Cortisona.

Los autores del estudio, publicado en el diario Telegraph , concluyeron entonces que los hombres, en presencia de una mujer hermosa, piensan que deben intentar conquistarla, lo que genera una situación estresante para ellos.

No sé cómo pensará esta gente, o de qué vivirá -de hacer investigaciones sin sentido y venderlas al diario La Nación, obviamente- pero tras una larga investigación basada en entrevistas a especímenes del sexo masculino, llegué a la conclusión de que el concepto de stress pocas veces se relaciona con una mujer.

Entonces el concepto de belleza es salud vendido por todas las campañas de productos para la mujer no es del todo cierto!

Oh, creo que estoy sufriendo un infarto! es por mi cotizazazarazazona elevada. Vayase señorita

Manual de Urbanidad (segunda parte)

Suele suceder que mi amigo lector no ve necesario subirse a un micro, tren, subte o submarino nuclear para trasladarse, o bien desea caminar con los auriculares y de paso practica para el próximo mundial de Air Guitar. Para ellos también hay recomendaciones, basadas en preguntas que he recolectado tras un exhaustivo trabajo de campo.

¿Cómo debo guiar al peatón a su incierto destino? Claramente, el guía de turno deberá utilizar instrucciones claras y concisas, teniendo en cuenta que si el peatón pregunta no se encuentra en condiciones de conocer “el almacén de -la- Chola” “la casa de Juan Carlos” o menos aún “la tercera panadería que pases de la mano izquierda”. Vale más pasar por el gallego que le puso la voz al GPS y decirle “tres cuadras a la derecha, dos a la izquierda y media a la izquierda de nuevo”

¿Soy Rainman y camino pisando las líneas de las baldosas, no importa? Claro que importa! Quizá quieras ponerte a jugar a la rayuela en la vereda, pero el que va detrás tuyo no va a estar muy contento. Seguir una línea recta en tu trastorno obsesivo compulsivo puede ser doblemente productivo, para vos que te sentís más seguro y para el otro centenar de personas que podrán seguir un patrón de esquivamiento ¿?

¿Quién fue el repetitivo que pintó cebras en tooodas las esquinas? Tal vez, como persona con capacidades especiales, ¡oh joven platense! no has notado que los automóviles suelen detenerse en las esquinas y no por casualidad las cebritas no se encuentran en la mitad de cuadra. Úsala para cruzar la calle y verás reducidos en un 83 % los insultos recibidos, mientras que la posibilidad de que te atropellen con las excusa de que no te vieron se reducirá un 56,3 %.

¿El peatón es un tacho de basura enorme? ¿Problemas espirituales?, ¿te dejó tu pareja?, ¿querés hablar inglés?, oral sin globito, masajes descontracturantes, ¿eyaculación precoz? (¿WTF?), carta natal, unión de parejas, pizza libre por 18 mangos, desunión de parejas,  promo 2 x 1 (supongo que eran gatos por las ilustraciones), computación a distancia y muchas otras ofertas se cruzan en manos del caminante, que se empieza a poner incómodo ante la total imposibilidad de juntar todos los papelitos de varios colores y diseños que se le cruzan. En vez de quejarse por Botnia, el calentamiento global y la extinción de papagayo hawaiano, haga algo y deje de producir spam en vivo y en directo.

Manual de urbanidad

A riesgo de parecer repetitivo con los tópicos de este sitio tan visitado y vitoreado por su público, lapatadeltano inc. presentará un manual sobre comportamiento urbano. Para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero. Para que usted pueda lucirse como un dandi con la Norma mostrando educación digna de un noble inglés del siglo equisve (XV). Para usted, que de tanto ver partidos de fobal se olvidó que no se empiezan oraciones al estilo “recordarle que mañana nos vemo” sino que debería usar “quiero” o lo que crea conveniente antes. La entrega es en fascículos coleccionables para no hacerlo tan extenso.

En esta edición el transporte público será el tema a tratar.

¿Hay que saludar al colectivero? Claramente no se trata de un espectro frente al volante del medio que eligió como transporte señora, hay que saludarlo con un buenos días/tardes/noches o bien si uno es Truman decir buenos días, buenas tardes o buenas noches por si no nos volvemos a ver*

¿Me bajo en 25 cuadras, me puedo parar en la puerta? No, invertebrado mental, no!!! la puerta está diseñada para facilitar el ascenso y descenso de los pasajeros. Con vos parado en la puerta no se puede salir del vehículo, y la gente se pasa de su destino inicial por tu culpa.

¿Estoy apurado, puedo entrar al subte aunque la gente no haya salido? Mirá, no se trata sólo de educación. Si entramos todos haciendo un embudo adentro del metro, la gente dispuesta a abandonar su vida de topo se verá imposibilitada de hacerlo. De esa manera, sólo se podría bajar del vehículo en Congreso de Tucumán y Catedral -ponele que uno tome la linea D-

¿Cómo sé que la chica esa está embarazada para cederle el asiento? Pedile el evatest o parate de todas formas que no te va a hacer mal.

*No está bien usada la expresión buenas tardes si ya almorzó. Primero, el chofer dificilmente tenga un break para comerse un sanbuche de mondiola. Segundo, y más importante aún, la hora no se puede mover. Es una costumbre social que no depende de lo que cada persona tenga en el estómago, mas bién está regida por el sitio que ocupa la tierra en el momento saluderil. Más claro, voy al chinito del barrio y no le digo buen día, o buenas noches si usted está pensando que quiere estar en su país  -me va a responder  nentendo, no monedas, caramelos. Pero eso es otra cosa- Después de las 12 son tardes. Despúes de las 20 noches  hasta el amanecer, que son días.

Edit 22/4

Sobre las personas con capacidades intelectuales diferentes

Pienso y repienso la situación y planteo  mil posibilidades antes de actuar, aún sabiendo que lo mejor es hacer lo primero que se me venga a la mente y sea mínimamente razonable. Me gustaría ser Marty Mc Fly en su Delorean para adelantar las cosas y llegar más rápido a ese momento. Face to face. Nada de mail, msn, blog, twitter o caralibro. Decido dejarme llevar, plantear el problema y ver qué onda.

Entonces voy con mi filosofía let it be, dispuesto a que todo se vaya a la mierda sin tanto preámbulo o dar un paso más y termino chocando como chorro contra puerta pentágono con alguien que parece hablar un idioma completamente diferente o no recordó tomar su dosis diaria de Ritalin.

Moraleja

Las diferencias entre las personas pueden llevar a desentendimientos, poneeeeele. Si una persona –a partir de ahora individuo 1- dice A, quizá su interlocutor – individuo 2- crea que B, basándose en muchas cosas como experiencias previas, personalidad de individuo 1, contexto de la comunicación.

Puede haber malentendidos, claro. El metamensaje es más importante que el mismo mensaje a veces, pero si individuo 1 dice A de amarillo, la letra que parece una casita o montañita ¿Qué sigue haciendo que interlocutor 2 entienda que se quizo decir B? ¿alguno de los dos habla como Chewbacca?

Basándome en mi amplia experiencia en casos similares, he llegado a la conclusión de que individuo 2 ve lo que quiere ver y nada ni nadie lo hará cambiar de opinión. Se recomienda tomarse un Agarompa, seguir con el let it be y que se curta.

Argentina, país generoso

Ando medio corto de ideas ultimamente (mejor dicho de ideas salientes). Mi cabeza es algo así como un subte a las 7 de la tarde, entran 5 mil a los apretones en la misma estación. Algunas hacen fuerza para entrar y lo hacen como pueden, quedan con la mitad de su existencia afuera. Otras se asoman y deciden esperar al próximo tren. El problema es que  entran  tantas al mismo tiempo que tapan las puertas a las que ya estaban por salir, y algunas veces no hay ¡¡¡permiso!!! que valga. Entonces se quedan haciendo el viaje de ida y vuelta esperando la oportunidad de bajarse en la estación justa, porque salir en la parada incorrecta sería como tener que subirse a un micro para terminar el recorrido y volveríamos al principio.

Entonces aprovecho mi completa falta de ideas y la total animadversión por vomitar cosas estilo “el Klu Klux Klan se llevó a mi novia -bien- lejos” que no se verá acá porque los chicos no lloran ni tienen diario íntimo para agradecer a Julián, de Esto no tiene sentido por el premio.

La idea de esto era recibir el premio, contar siete intimidades y premiar a 7 blogs que sigo. Ya se habrá notado que no le dedico a mi blog el tiempo que realmente necesita, ergo no sigo activamente siete blogs. Y como no dá premiar por descarte cuando a los que sigo lo hago porque son mejores que el mio, lo dejaré vacante. Soy un ortiba, perdón.

Y vamos con las intimidades:

-No le tengo miedo a casi nada. Bichos, ratas, chorros apuntando con pistolas. No creo temerle a nada, y eso es malo porque el miedo es una reacción natural al peligro.

-Decía no temerle a nada. No se si entra en lo de miedos, debería hablarlo con un psicólogo, pero hay algo que no puedo ver. Las berenjenas son mi criptonita. No sólo olerlas, no puedo ver una de esas cosas sin que se me ponga la piel de gallina. ¡Bueno che, hay gente que le tiene miedo a los botones y yo no digo nada!

-Puedo contar a mis amigos con una mano, comparto cosas con un montón de gente, pero amigos amigos tengo muy pocos.

-Cuando era chico y los otros nenes se divertían viendo Dragon Ball yo leía un libro sobre curiosidades nerdísimo. Era un libro para nenes y tenía dibujitos de Charlie Brown. Así terminé jajaj

-Tiendo a buscarle una explicación racional a absolutamente todo en una relación, aunque se empíricamente que es dificil entender a otra persona siempre. Y más si es mujer.

-Despues de desvariar durante mucho tiempo al hablar al punto que me olvidaba lo que estaba diciendo, pude cambiar y ser más concreto. Ahora quiero volver a delirar como antes y se me coplica.

-Me canso absolutamente de todo en muy poco tiempo. Paso del enamoramiento al olvido en cuestión de días. La guitarra que me compré y sus principios de telas de araña lo demuestran.